El inicio de la travesía: Desafiando la huella hacia el Volcán Peinado
Por Lean Gon Embajador RED | Rumbo
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El desierto de altura es un territorio extremo. No admite errores. Con ese respeto y la adrenalina bien alta, el equipo encendió los motores de las camionetas 4×4. Estaban listos para adentrarse en la Puna catamarqueña. El destino final era el imponente Volcán Peinado, una mole de más de 5.700 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, el verdadero reto del día no sería solo sortear la geografía. El objetivo más difícil en esas latitudes era sintonizar el partido de la Selección Argentina.
A medida que avanzábamos, la huella desaparecía entre campos de escoria volcánica y extensiones infinitas de arena. En ese punto, la navegación se volvió puramente técnica. El terreno exigió al máximo la tracción y la suspensión de los vehículos. Avanzamos a paso firme pero con mucho cuidado para evitar roturas en un área completamente desolada.
Cada kilómetro ganado abría ventanas a paisajes que parecían salidos de otro planeta. Allí, el viento blanco y la aridez recordaban la rigurosidad del entorno. El off-road en este sector de Catamarca demanda concentración absoluta. Se necesita un conocimiento preciso del terreno para poder avanzar de manera segura.
Pasión de altura: El festejo inolvidable al pie del Volcán Peinado
El esfuerzo técnico y el largo viaje valieron la pena cuando la pelota empezó a rodar. En medio del silencio absoluto de la Puna catamarqueña, el habitáculo de la camioneta se transformó en una tribuna improvisada. Estaba llena de nervios y expectativa. Ver los colores celeste y blanco en la pantalla de la computadora, rodeados por un paisaje tan imponente y desolado, le dio al partido una mística diferente. Cada jugada se vivió con el corazón en la boca. Sabíamos que estábamos haciendo algo único.
Con el pitazo final y la victoria asegurada, la emoción contenida estalló. El grupo bajó de los vehículos para fundirse en un abrazo interminable. Lo hicimos a los pies del gigante Volcán Peinado. Sosteniendo con orgullo la camiseta de la Selección Argentina, los gritos de gol rompieron la quietud del desierto a más de 4.000 metros de altura.
Fue el cierre perfecto para una travesía extrema. El off-road, la naturaleza más salvaje y la pasión futbolera se unieron en una anécdota inolvidable. Quedará guardada para siempre en el historial de Rumbo a la Aventura.
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