«La vuelta al mundo en 80 días con el Chino Albertoni – Una travesía con alma de novela»

Cómo nació la idea de dar la vuelta al mundo

El viaje que se convierte en historia

Rumbo A La Aventura · Edición especial

La vuelta al mundo siempre fue un sueño reservado para los valientes, y el Chino Albertoni decidió convertirlo en realidad. Además, lo hizo con una mezcla perfecta de curiosidad, oficio y espíritu aventurero. En apenas 80 días recorrió rutas, ciudades y paisajes que parecen salidos de una novela, llevando consigo la mirada inquieta de un viajero que nunca deja de sorprenderse.

Por otro lado, pocas formas hay de celebrar seis décadas de vida con tanta fuerza simbólica. ¿Qué mejor manera de honrar el paso del tiempo que cumpliendo un sueño de infancia? Carlos “Chino” Albertoni, periodista, fotógrafo y explorador incansable, eligió homenajear al escritor que lo marcó desde chico: Julio Verne. Y lo hizo a lo grande. Literalmente.

Inspirado por La vuelta al mundo en 80 días, Chino emprendió su propia versión del viaje, aunque con un detalle que lo cambia todo: esta vez no había apuestas, relojes ni desafíos contra el tiempo. Había una búsqueda personal. Así, con cámara en mano y alma mochilera, inició un recorrido que lo llevó desde el mítico Reform Club de Londres —el mismo lugar donde Phileas Fogg lanzó su famosa apuesta— hasta rincones del planeta que jamás imaginó visitar.

Finalmente, la apuesta fue íntima: celebrar la vida, la fotografía y el espíritu de aventura que lo acompaña desde siempre. Cada paso, cada cruce de frontera y cada encuentro inesperado sumaron un capítulo nuevo a una historia que, sin proponérselo, terminó convirtiéndose en una de las travesías más significativas de su vida.

Desde Londres a París, el viaje comenzó con una carga emocional fuerte. Además, Chino hizo una escala especial en Amiens, la ciudad donde vivió y murió Julio Verne. Ese desvío no fue casual: fue un gesto íntimo, casi un tributo, que conectó su aventura real con la imaginación del escritor que lo inspiró desde chico.

Luego, la ruta empezó a abrirse como un libro que cambia de tono en cada capítulo. Roma, El Cairo, Petra, Samarcanda, Beijing, Seúl, Tokio, Los Ángeles y Denver formaron una secuencia tan diversa como intensa. Cada destino se convirtió en una postal viva, contada desde la lente y el corazón.

Chino no solo viaja: también organiza. Desde hace más de una década lidera safaris fotográficos en cinco continentes, y ya suma más de 200 expediciones realizadas. Además, cada salida se convirtió en una oportunidad para enseñar, compartir y construir una comunidad que crece año tras año.

Este año, el último safari formó parte de la vuelta al mundo. Por eso, la experiencia tuvo un valor especial. Fue su manera de agradecer a quienes lo acompañan en cada aventura, a los que confían en su mirada y a los que encuentran en la fotografía una forma de descubrir el mundo.

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