La mística de la Familia Zapp: Embajadores de RED | RUMBO y el alma de un encuentro inolvidable.
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"22 años de viaje y una misma pasión"
Todo comenzó el 25 de enero del año 2000. Con un auto de 1928 y la ilusión a cuestas, la Familia Zapp inició un viaje que planeaba durar apenas seis meses rumbo a Alaska. Sin embargo, el camino dictó sus propias reglas: regresaron 22 años después, habiendo recorrido 102 países, sumando más de 2000 hogares distintos y con cuatro hijos nacidos en plena aventura.
En semejante travesía, aprendieron que lo más valioso no eran los mapas ni los paisajes, sino la gente y esa hospitalidad única que los recibió en cada rincón del planeta. Al regresar, la pregunta inevitable era: ¿y ahora qué? La respuesta nació de la necesidad de seguir rodeados de esa energía viajera. Así fundaron el «Zaparrancho» en Villars, un espacio que hoy cobija a quienes ya recorren las rutas y a los que están por empezar.
El espíritu de la Familia Zapp y su amor por las rutas se sintieron con más fuerza que nunca durante el 2º Encuentro Nacional Rodantero. El predio del Zaparrancho se transformó en el gran epicentro de la comunidad viajera de nuestro país. Sin importar los kilómetros recorridos ni el tipo de vehículo, cientos de apasionados se acercaron para vivir tres jornadas a pura libertad.
Durante los días del evento, el ambiente se llenó de camaradería, historias compartidas al sol y la clásica revisión de vehículos, que se miraban como verdaderos álbumes de fotos. Al caer la tarde, la mística del fogón, la música en vivo y el folklore encendieron una fiesta que unió a amigos de toda la vida y a viajeros que se conocían por primera vez en el camino.
Hoy, esa misma pasión por el camino y la hospitalidad nos vuelve a unir en cada rincón de nuestra patria. Si el camino te llama, ya sabés dónde es el punto de encuentro.
Te invitamos a mirar el video completo al inicio de esta nota para revivir los mejores momentos, emocionarte con el testimonio de los Familia Zapp y sentir de cerca la mística rodantera en el Zaparrancho. ¡Nos vemos en las rutas!