El llamado de la tierra: el inicio de la travesía
Contenido creado por Néstor Luppino para red | rumbo
Crónica y recuerdos de una jornada inolvidable compartida el sábado 7 de mayo de 2022.
Por caminos rurales de la provincia de Buenos Aires, iniciamos una nueva experiencia compartida con amigos. La cita puntual quedó marcada a las 9:00 h en la estación de servicio Shell de Cañuelas, el punto de encuentro definitivo donde las miradas de entusiasmo y los tanques llenos anticipaban una jornada inolvidable. Apenas dejamos atrás el asfalto, la travesía se internó en las huellas de tierra profunda, donde el polvo en suspensión empezó a dibujar el verdadero espíritu del viaje. El itinerario por delante prometía una desconexión total del ritmo urbano.
Primera parada: la historia viva de Villars
A los pocos kilómetros de comenzar el viaje, el mapa nos llevó directo a Villars, una localidad donde el tiempo parece haberse detenido por completo. El gran atractivo de este ingreso fue visitar su vieja estación de tren, un tesoro de la arquitectura ferroviaria bonaerense que hoy se encuentra recuperado y convertido en un hermoso museo. Caminar por sus andenes y recorrer las vías no solo nos permitió capturar las primeras postales perfectas del día, sino también conectar con la mística y el pasado de estos parajes rurales.
Almuerzo en La Tacuara: sabores con historia
Luego de tres intensas horas de recorrido disfrutando del manejo y la tierra, la caravana hizo su entrada en Lozano. El destino elegido para recargar energías fue la histórica pulpería La Tacuara. Allí, sus propietarios, Mónica y Norberto, nos esperaban con los brazos abiertos y un exquisito almuerzo bien campero: asado tierno, empanadas caseras y pastas tradicionales. En ese entorno tan auténtico, compartiendo charlas y risas con el grupo, las energías se renovaron por completo para volver a emprender el viaje rumbo a los siguientes desafíos del mapa.
Mitos en Zapiola y mates en Antonio Carboni
Retomando las huellas de tierra, la caravana avanzó hacia Zapiola. Allí nos detuvimos frente a una antigua quesería, hoy abandonada y envuelta en un halo de misterio: las leyendas locales aseguran que el lugar está embrujado y que habitan fantasmas, un mito popular que en su momento llegó a atraer la atención de varios noticieros. Dejando atrás las historias de misterio, seguimos camino disfrutando de los aromas del campo hasta llegar a Antonio Carboni. Con la tarde más calma, detuvimos los motores para contemplar la caída del sol, compartiendo unos ricos mates con medialunas y las primeras anécdotas de la jornada.
Ernestina: postales bajo la última luz
Ya con el sol cayendo sobre el horizonte bonaerense, los vehículos hicieron su ingreso a la pintoresca localidad de Ernestina. Dedicamos este tramo del recorrido a visitar su clásico balneario, ubicado sobre la margen del río Salado, un rincón ideal para respirar el silencio del campo. Antes de que la luz se apagara por completo, nos acercamos a la imponente y fotografiada iglesia del pueblo, aprovechando esos últimos destellos del atardecer para capturar la imponente belleza de su fachada.
El broche de oro en San Francisco
Alrededor de las 20:00 h, encaramos los últimos kilómetros de tierra de los 250 previstos en el mapa, con destino a la localidad de San Francisco. En este histórico paraje visitamos el increíble y recuperado Cine Club Colón, un verdadero viaje al siglo pasado. Para cerrar este gran sábado de mayo con broche de oro, nos reunimos a cenar en el Almacén de Campo San Francisco. Compartir unos espectaculares canelones caseros en un entorno tan auténtico y rodeados de tanta historia fue la despedida perfecta para una jornada inolvidable de camaradería y pasión por los caminos rurales.